Error de abril, ¡no jodan!
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva
2009-05-25
En la irritación que les produce la campaña de Germán Martínez, los jerarcas del PRI perfilaban la semana pasada una analogía de contraataque: así como la incompetencia de Ernesto Zedillo provocó el carísimo error de diciembre de 1994, la de Felipe Calderón ocasionó el oneroso error de abril de 2009.El silogismo es simple: la crisis de la influenza no era tan peligrosa, el gobierno de Calderón sobrerreaccionó y causará por ello un innecesario y gravísimo daño económico. Es un razonamiento ramplón, tramposo. Si Beltrones, Peña Nieto, Paredes o Gamboa lo defendieran frente a la comunidad científica, harían el ridículo.
Hoy, el expediente está completo: el primer caso de influenza atípica en México se detectó el 1 de abril y la primera muerte el 12, día en que se notificó a la OMS sobre una posible epidemia. El 22 se enviaron a Canadá medio centenar de muestras y, a las 24 horas, Canadá confirmó que se trataba de una nueva cepa.
Con esa información se tomó de inmediato (junto con las autoridades perredistas del DF y priistas del Estado de México) la decisión de suspender clases. Las medidas de emergencia se expandieron entre el 27 de abril y el 5 de mayo. La alerta se levantó entre el 11 y el 18. La parte aguda de la crisis duró 12 días. La crisis toda, un máximo de 24.
La comunidad internacional no discute hoy si el gobierno mexicano hizo lo correcto, sino la forma de compensar a México el daño económico por haber seguido impecablemente el protocolo de la OMS.
La influenza A/H1N1 se desvanece con un saldo de 80 muertos y 4 mil contagios. ¿Qué priista podría argumentar con solidez médica que esas cifras no hubieran podido alcanzar uno, dos, tres ceros de más?
Error de abril, ¡no jodan!
Diario Milenio
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