martes, 21 de julio de 2009

Turista-columnero defiende su derecho a la diversión

(y que se jodan los que nos quieran cerrar la fiesta)
¡Joder, que es Lunes del Cerro y fiesta!
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva

Aveces es necesario bailar para seguir viviendo. Diez de la mañana, ciudad de Oaxaca. Es Lunes del Cerro. La Guelaguetza 2009. No me voy a detener a marcar las diferencias entre la calamidad de 2006 y el exuberante renacimiento de este día. Ya no creo que sea periodísticamente útil. Oaxaca se supo levantar, de eso no cabe duda. Lo que maravilla es el talento y las ganas de bailar. Doce regiones, 12 bailables. El vals elegante de San Jerónimo Tecoátl y el éxtasis visual de la Flor de piña de San Juan Bautista Tuxtepec.

Preguntas. ¿Ulises, el gobernador? En primera fila del segundo tendido. ¿Cómo le hizo? No lo sé, pero le funcionó. Es, además, el mariscal del carro completo priista de hace dos domingos. Y de 85 por ciento de ocupación hotelera. Quién lo viera hoy bamboleando con la mano el sombrero de palma: una más de las 15 mil almas que cantan, musitan, la “Canción mixteca”. A su derecha está la bella Diosa del maíz. A su izquierda, dos de los candidatos más fuertes a relevarlo: el presidente municipal, José Antonio Hernández Fraguas, y el próximo diputado federal Eviel Pérez Magaña, el que arrasó en Tuxtepec. ¿La APPO? Dicen que anda por ahí, bailando también sus calendas.

Le pregunto a Ulises cuánto paga por este talento. Jura que son amateurs. ¿Qué sería de Oaxaca si alguien profesionalizara y multiplicara la pos-Guelaguetza? Una bailarina de Pinotepa confiesa las tres claves de las coreografías que triunfarían en Nueva York: genética cultural, trabajo y un par de tragos de mezcal antes de entrar a escena.

Oaxaca. Extraordinaria. Con su música sin cuerdas, algo de percusión y mucho aliento.

¿Suficiente? Nada aquí lo es. Lo dicho en enero: fracasaron quienes apostaron a que esto se iba a joder.
Diario Milenio

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