Cámara o letrina
El asalto a la razón
Carlos Marín
Qué bueno que Fernando Gómez Mont, como corresponde y se exige a un secretario de Estado, mantuvo el temple ayer en San Lázaro.
Para sus pulgas, lo lógico habría sido que respondiera en el mismo tono de arrabal a sus ofensores con fuero (el día anterior, otros opositores al panato se fueron a patín y guante sobre el secretario de Hacienda, Agustín Carstens).
Sin pudor, los increpadores atribuyeron al gobierno federal todos los males de la República; la inseguridad, por ejemplo (haciéndose guajes con el hecho de que casi todos los delitos que más agravian a la sociedad: asesinato, secuestro, asalto, deben combatirlos policías de los estados y municipios, en poder también de sus maravillosos partidos).
Por nueva que sea, tampoco esta legislatura tiene el valor de asumir la responsabilidad que le toca en la conducción del país.
Gómez Mont no cayó en la provocación de bajar a la alcantarilla que, vale recordar, dejaron abierta Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador, los dos grandes incontinentes de la banalización de la política.
Diario Milenio
No hay comentarios:
Publicar un comentario