Ricardo Alemán
Itinerario Político
En una interpretación lineal —simpática y hasta chabacana—, muchos creen que si el gobierno de Felipe Calderón fue capaz de liquidar Luz y Fuerza y con ello propinarle un golpe mortal a su corrupto sindicato —el Mexicano de Electricistas—, lo que sigue es descabezar a los no menos corruptos sindicatos magisterial y petrolero, entre otros. En algunos casos, incluso, se intenta la parodia de que si de justicia y transparencia sindical se trata, entonces también deben ser sometidos al mismo rasero los también corruptos sindicatos de telefonistas, del Metro, tranviarios y universitarios, que hoy son aliados del PRD y del legítimo... la crisis de ingobernabilidad que estimulan locuaces como AMLO, Muñoz Ledo y resentidos políticos que aspiran al poder vía el golpismo. La respuesta del gobierno de Calderón —al liquidar LyFC y con ello anular políticamente a su sindicato— fue la respuesta “del librito” de los gobiernos priístas; una respuesta de supervivencia mediante el golpe sorpresivo al adversario. ¿Qué hicieron presidentes como Cárdenas, López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría, Salinas...? ¿Qué hicieron los secretarios del Trabajo de esos presidentes, entre ellos Porfirio Muñoz Ledo? ¿Ya se les olvidó?... La diferencia es que Calderón cuidó forma y fondo. Podrán decir misa, pero el manotazo fue legal y sin violencia... Hoy Calderón recuperó para el Estado una empresa que había sido secuestrada no por un sindicato, sino por un grupo político que desde el 3 de julio de 2006 declaró la guerra al gobierno federal y que pretende arrebatarle el poder con una revuelta social. ¿Qué esperaban que hiciera? ¿Que se quedara con los brazos cruzados? ¿Que con el dinero del SME se financiara el golpismo contra el gobierno de Calderón, que estimulan de manera irresponsable AMLO, Muñoz Ledo y toda su claque?... El enojo es que con el golpe a LyFC Calderón les ganó la mano, les arrebató una plaza política y económica fundamental. Pero además, les guste o no a los amarillos, el operativo resultó no sólo legal, sino limpio.
Nadie en su sano juicio —salvo las mafias que los sostienen— metería las manos al fuego por sindicatos como el del magisterio, petrolero, minero, universitario, electricistas… Pero sus líderes, capitanes y capos continuarán al frente en tanto sigan siendo útiles al gobierno o poder en turno; sea tricolor, azul o amarillo... En Política, dicen los sabios de la disciplina, sólo existen dos tipos de aliados, “los tontos útiles y los tontos”. Dicen los que saben, que para el poder presidencial el señor Martín Esparza era de los segundos. Por eso, en Los Pinos hicieron valer el popular principio juarista: “A los amigos (o aliados), justicia y gracia; a los enemigos, justicia a secas”. ¿Quién creería que Calderón saldría juarista?
El Universal
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