Disfrazaron una gran pendejada
El asalto a la razón
Carlos Marín
Los dirigentes nacionales del PAN y el PRI suscribieron el compromiso de no aliarse con partidos contrarios a sus principios (los declarados al menos), pero cometieron la estupidez de hacerlo con la formalidad propia de un contrato mercantil ante notario.
El documento, firmado en la Secretaría de Gobernación el 30 de octubre, incluye las firmas de dos “testigos de honor”: el funcionario anfitrión, Fernando Gómez Mont, y el de Gobierno del más adelantado entre los presidenciables, Enrique Peña Nieto... Para efectos prácticos, Gómez Mont queda como hombre digno y congruente y, aunque nadie le crea, tampoco puede probársele que mienta cuando afirma que la instrucción que le dio su jefe fue trabajar con el PAN para honrar el compromiso avalado con su firma.
Diario Milenio
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