La derrota de Emilio, y de Luis Raúl
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva
El PRI tenía una extraordinaria oportunidad para inyectarle aire fresco a la revuelta intemperie política tras la aprobación del IVA y demás impuestos. De romper la percepción de que en este México sólo el statu quo puede ganar. Si el PRD había perdido una tan aparatosa como la fiscal, bien podía levantarse triunfante en la elección de presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Sobre todo porque traía una muy buena carta en Emilio Álvarez Icaza, el ex ombudsman del DF.
Pero la aritmética no era nada sencilla. Para ganar se necesitaban más de 70 votos. Y estaba sentenciado que de los 52 posibles del PAN no iba a llegar ni uno. Es decir, para que ganara Emilio, todos los demás tendrían que votar por él. Y eso no iba a ocurrir. Nueve de los 33 votos tricolores estaban claramente comprometidos con el primer visitador de la CNDH y candidato de la continuidad, Raúl Plascencia, quien, lógicamente, no le gustaba al PRD.
Esa era la realidad, y así se lo comunicaron los priistas a los perredistas: si no quieren que sea Plascencia, la carta es el más que presentable abogado general de la UNAM, Luis Raúl González Pérez.
Fiel a su estilo, el PRD se aferró a Álvarez Icaza. Mandaron a tribuna a Claudia Corichi a recordar un minuto antes de la votación que Emilio es “un hombre que no se subordina, un hombre de izquierda”, con un perfil para no llevar a la CNDH al “retroceso, oscurantismo y continuismo”.
Si los priistas tenían dudas, ahí se disiparon. Álvarez Icaza obtuvo los votos de PRD, PT y Convergencia: 32. Luis Raúl González fue abandonado y Plascencia los aplastó con 78.
Perdió el Emilio o nada. El todo o nada. Como de costumbre.
Diario Milenio
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