Los “hijos de puta” de Aguilar Camín
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva
Me dolió, mucho, el maltrato a Fernando Gómez Mont el jueves en Juárez. Los empujones, el golpe en la cabeza. Pero sobre todo los gritos de asesino.
Fernando es un compañero entrañable de aquella lucha de 2003 para revertir el gansterismo con que Ricardo Salinas Pliego se apoderó de CNI/Canal 40. Y sé que si algo no ha hecho jamás es matar o mandar matar a alguien.
Qué jodido cuando las masas enardecidas inventan la verdad.
El viernes le pedí a Héctor Aguilar Camín una opinión en la radio. “Se entiende el reclamo de las madres por lo que dijo el Presidente del pleito de pandillas”, comenzó. “Y tienen razón, el Presidente se equivocó al precipitarse. Pero estoy en absoluto desacuerdo en que le reclamen por los muertos. Como si él, o Gómez Mont, o el Ejército, o las fuerzas de seguridad hubieran matado a sus muchachos. Pueden haber fallado en garantizar la seguridad, pero los asesinos son los asesinos, los que mataron a estos muchachos. Ellos son contra quienes hay que voltear”.
Héctor hizo una disección de la confusión: se reacciona con fiereza contra los gobernantes y, de hecho, se exenta a los criminales.
“No hay una condena moral sistemática contra los asesinos”, concluyó subiendo una voz notablemente consternada. “Hay incluso una cierta consagración, en los corridos, de lo que hace esta gente. Pero no una condena pública contra éstos, que son los responsables de la sangre y de las ejecuciones y de los decapitados. ¡El gobierno no mató a esos muchachos, los mataron esos hijos de puta! ¡Esos son los hijos de puta! ¡Volteémonos contra ellos! Y reclamémosle al Estado ser tan ineficaz con la seguridad que está obligado a dar. Pero los hijos de puta, son los hijos de puta”.
De acuerdo, Héctor.
Diario Milenio
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