lunes, 7 de junio de 2010

La piel suave

Amenazas al pie de página
Día con día
Héctor Aguilar Camín

Una de las ignominias a que nos somete la democracia tecnológica a quienes escribimos en los diarios es que los lectores pueden ir al sitio electrónico y dejar debajo de nuestro artículo sus opiniones. Esta no es la ignominia, esta es la ganancia democrática.
La ignominia es que los lectores pueden dejar sus mensajes sin poner sus nombres, usando un seudónimo, y hay algunos lectores que utilizan el anonimato para insultar y derogar, con la más absoluta impunidad y la más tradicional de las cobardías: tirar la piedra y esconder la mano.
En todo hay clases, también en esto. Hay quienes son obvios correos de call centers región IV que vengan agravios políticos de sus jefes y patronos. Hay prevaricadores compulsivos que gozan desahogando los vapores de su cerebro con insultos. Hay simples lectores incontinentes que expresan su disgusto con lo dicho por el autor de la más primitiva y ebria de las maneras... no puede dejar de pensar que hay algo profundamente podrido en la idea de plaza pública que tienen estos lectores.
Diario Milenio

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