lunes, 7 de junio de 2010

Cuando el jodido pide justicia es venganza

ABC: no habrá justicia sin memoria
El asalto a la razón
Carlos Marín

Ante los apetitos de venganza y el levantamiento de hogueras “justicieras”, pareciera lo de menos recordar que todo comenzó en una bodega ajena, habilitada con posterioridad al funcionamiento de la guardería ABC, o que la muerte de 49 niños y las heridas a 75 más fueron causadas por la repentina, imparable tormenta de lumbre que licuó y colapsó el plafón... En esencia, el estudio concluye que el incendio fue accidental, provocado por el sobrecalentamiento de un enfriador que estaba en la bodega contigua a la guardería, propiedad del gobierno de Sonora... La bodega albergaba papel, cartón y vehículos con carga de combustible, sin autorización alguna; tenía deficientes instalaciones eléctricas y no contaba con detectores de humo, alarmas o dispositivos de prevención de incendios.
Por el contrario (siempre según el informe preliminar en que se basa el proyecto de dictamen del ministro Zaldívar), en la guardería subrogada por el IMSS había detectores de humo, extinguidores, instalaciones eléctricas adecuadas y salidas de emergencia que, si no sirvieron de nada en la fugacidad del siniestro, se debe, como dicen bien los peritos, a que el fuego se desarrolló con tal intensidad y pasó inadvertido por tanto tiempo (por arriba del plafón) que, cuando cayó sobre quienes estaban en la guardería, produjo un fenómeno conocido entre especialistas, precisamente, como “combustión súbita intensa”, que se manifestó como una explosión repentina de fuego que invadió la guardería
Diario Milenio

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